Dichoso son ustedes porque yo vivo atormentado. He tenido el mismo sueño por los últimos tres años. Cuando cierro mis ojos vivo de nuevo un pensamiento de mi juventud. Y anoche, desde que desperté, escribí este poema:
Como, Cambio
Tocaba la puerta con el entusiasmo,
que sólo existe en un niño;
Mi tía con sonrisas nos abría la puerta,
Y yo sentía su cariño.
Entraba yo, con mi mamá y hermana,
Y de una vez comenzaba el proceso;
De tía Carmen a tío Cholo,
A todos les tocaba un beso.
Después de los adultos,
Saludaba a mis primitos,
Primero Ramoncito, después Manuelito,
Vi a Mariela, y después a Rafiela;
Y cuando caminaba a Yoani,
Me encontré con Grisnaldy.
Cada uno tenia su propia actitud,
Pero toditos compartimos en la juventud.
Y me tocaba besar la más importante,
La bella, la reina, nuestra brillante.
Fui hasta sus pies,
Me llamaba su bebé.
En la cara la besaba,
Y ella a mi me abrazaba.
Inmediatamente a mi un plato me llegó,
De mi comida favorita mi mamá me lo llenó,
Arroz, y carne de bistec,
Con habichuelas rojas yo me los trague.
Después nos entregamos a la conversación;
Hablamos de comadres y de tradición.
Platicamos de lo pasado,
De lo bonito, viejo, nuevo, y también de lo malo.
Pero mis recuerdos son los que nos quedan nada más,
Y la comida sabe agria y daña.
La mujer de la casa no está,
Y mi mama, hermana, y yo, nos quedamos en casa.
Tocaba la puerta con el entusiasmo,
que sólo existe en un niño;
Mi tía con sonrisas nos abría la puerta,
Y yo sentía su cariño.
Entraba yo, con mi mamá y hermana,
Y de una vez comenzaba el proceso;
De tía Carmen a tío Cholo,
A todos les tocaba un beso.
Después de los adultos,
Saludaba a mis primitos,
Primero Ramoncito, después Manuelito,
Vi a Mariela, y después a Rafiela;
Y cuando caminaba a Yoani,
Me encontré con Grisnaldy.
Cada uno tenia su propia actitud,
Pero toditos compartimos en la juventud.
Y me tocaba besar la más importante,
La bella, la reina, nuestra brillante.
Fui hasta sus pies,
Me llamaba su bebé.
En la cara la besaba,
Y ella a mi me abrazaba.
Inmediatamente a mi un plato me llegó,
De mi comida favorita mi mamá me lo llenó,
Arroz, y carne de bistec,
Con habichuelas rojas yo me los trague.
Después nos entregamos a la conversación;
Hablamos de comadres y de tradición.
Platicamos de lo pasado,
De lo bonito, viejo, nuevo, y también de lo malo.
Pero mis recuerdos son los que nos quedan nada más,
Y la comida sabe agria y daña.
La mujer de la casa no está,
Y mi mama, hermana, y yo, nos quedamos en casa.
Esta es mi pesadilla eterna, así la considero por que veo algo que nunca tendré. Una memoria de lo que más deseo pero hace mucho se fue.


No comments:
Post a Comment